10/11/2016 admin

[Columna] Una visión-país en el umbral de la 4ª. Revolución Industrial

mario-boada-studio1ALERTA CULTURAL-TECNOLOGICA:

Desafío 2030: acelerar la transformación de conversaciones en acciones  al ritmo de los cambios del siglo XXI

Mario Boada    –  Director Ejecutivo                  www.canal-i.cl

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  1. La nueva sociedad del siglo XXI, global, líquida e hiperconectada, requiere una transformación de los modelos tradicionales de educación, de gestión y de comunicaciones.Un paso fundamental en esa dirección es aprender a trabajar en red y a colaborar en forma eficiente utilizando nuevas tecnologías digitales para procesar información. Es lo que podemos llamar un modelo de Net-working, en el marco de la emergente 4ª. Revolución Industrial.


  2. En el mapa conceptual y operacional de esta necesaria transformación cultural-digital hay tareas inmediatas, algunas de mediano plazo y otras de mayor alcance que requieren el apoyo de metodologías y herramientas de disciplinas como la Prospectiva y el Análisis de Sistemas Complejos. Una condición necesaria en este proceso de cambio es la integración e interacción transdisciplinaria. Los ingenieros, los científicos, los sociólogos y los economistas -entre otros- deberán ampliar los espacios de conocimiento compartido para abrir puentes de exploración y colaboración.

  3. El nuevo contexto de esta sociedad que opera en red exige el acoplamiento directo y fluido de componentes institucionales vitales para el desarrollo innovador y sostenible. Las instituciones y organizaciones jerárquicas del siglo XX requieren una adaptación transformacional para sincronizarse con los impactos y efectos de las tecnologías de información y comunicación en red.  El modelo tradicional de jerarquía necesita adaptarse al denominado modelo de redarquía.
    Menos capas de poderes verticales y más anillos de relaciones horizontales.


  4. El Estado, las universidades y las empresas que han caminado durante mucho tiempo por vías paralelas deben ahora convivir en territorios comunes con menos líneas fronterizas y con menos barreras que limiten sus flujos de interacción. Las incertidumbres propias de esta nueva sociedad del conocimiento implican presiones y paradojas que las instituciones deben aprender a enfrentar para lograr coherencia y convergencia de visiones estratégicas para políticas de Estado inclusivas y eficaces.

  5. Un fenómeno comunicacional globalizado está generando flujos y vínculos en ámbitos comunitarios que se traducen en una creciente presión de millones de personas conectadas y movilizadas, con información instantánea y transparente. Se ha generado una demanda social que obliga a redefinir las relaciones con el poder, con los mercados, con los servicios y con el entorno.


  6. Ya no hay una sociedad civil, en la concepción tradicional. Hay ciudadanos y consumidores en red. Las comunidades espontáneas y activas de hoy tomaron el espacio que ocupaban las pasivas y pacientes audiencias del siglo pasado.

  7. La sociedad en red, reflejada en todos los ámbitos de actividades diarias, marca la nueva era post-siglo XX, que exige prácticas de gestión y comunicación en claves sinópticas y visuales usando nuevos medios de comunicación más interactivos. Los canales limitados y restringidos de ayer se convirtieron en redes de alta velocidad y de alta capacidad para compartir contenidos que se consumen en pequeñas pantallas, ubicuas y personalizadas. No hemos aprendido aún a operar en las aguas de la movilidad (laboral, organizacional, urbana). Las llamadas “Smart-cities” siguen siendo, todavía, modelos académico-tecnócratas, con poca permeabilidad social.

  8. Durante un cuarto de siglo hemos presenciado una revolución, en el hardware (todo el equipamiento computacional de uso masivo) y en el software (toda la inteligencia computacional que permitió llevar al hombre a la luna, hasta las Apps que potencian ahora los smartphones). Hoy se requiere una concepción holística de la tecnología, en una dimensión que se extiende para incluir lo esencial del factor humano. Así está adquiriendo relevancia el denominado “humanware”, el eslabón postergado de la revolución tecnológica en curso.

  9. Tenemos que aprender a visualizar mejor para transformar los datos complejos en información concreta y en conocimiento aplicado. El desafío mayor es lograr mejores niveles de comprehensión (entendimiento) para operar al ritmo de la avalancha informacional y comunicacional de hoy. Tenemos también que aprender a sintonizar mejor con nuestro entorno natural para recuperar equilibrios ambientales, y aspirar a un desarrollo sostenible, en la línea de la llamada Economía Circular, que promueve la revalorización de productos y materiales usualmente considerados “desechables”.


  10. La emergente 4ª. Revolución Industrial, que avanza y se expande a pasos cada vez más rápidos, con el Big Data, la Internet of Things, la inteligencia artificial, la neurociencia, la computación cognitiva, la nanotecnología y otras disciplinas integradoras y transformadoras, nos obliga a asumir las demandas y desafíos propios del nuevo siglo XXI.

Una frase final, de alerta: En Chile ya tenemos un exceso de diagnósticos y conversaciones analíticas; ahora necesitamos compromisos y acciones demostrativas. Una visión-país con horizonte al año 2030.