17/12/2016 admin

Desafío: Una fibra óptica transoceánica entre Chile y China

El Mercurio    Sábado 17 de diciembre de 2016

eduardo-frei-ruiz-tagleEduardo Frei Ruiz-Tagle
Ex Presidente de la República


Este 22 de noviembre recién pasado y luego de cinco años de su última visita, recibimos en nuestro país al Presidente de China, Xi Jinping, en la gira que el líder del gigante asiático realizó por tres países de Latinoamérica. Debemos recordar que Chile fue el primer país de Sudamérica en establecer relaciones diplomáticas con China y uno de los primeros en reconocerlo como una economía de mercado, para posteriormente apoyar decisivamente su entrada en la Organización Mundial del Comercio. También Chile fue el primer país de América Latina en firmar un Acuerdo de Libre Comercio bilateral con China en 2005, lo que demuestra los lazos de amistad que unen a ambos países.

Desde 1990, todos los presidentes elegidos democráticamente visitamos China durante nuestros mandatos. A su vez, vinieron a Chile los líderes de más alto rango de ese país. Recordemos que el año pasado lo hizo el Primer Ministro Li Keqiang, y antes lo había hecho el propio Xi Jinping en su calidad de Vicepresidente.

El intercambio comercial de Chile con China, que era de US$ 2.326 millones el año 2002, pasó a más de US$ 31 mil millones el 2015, llegando incluso en algún momento, cuando el precio del cobre era de US$ 4 la libra, a los US$ 38 mil millones. Es decir, un 25% del intercambio comercial de Chile es con esa enorme nación asiática, que ha pasado a ser en estos últimos años la segunda potencia del mundo y nuestro primer socio comercial. Un país que multiplicó casi por cinco su ingreso per cápita en los últimos 10 años, pasando de US$ 2.500 en 1995, a más de US$ 14 mil el año pasado.

Mientras el Presidente electo de EE.UU. ha anunciado que su país revisará los acuerdos de libre comercio ya suscritos y EE.UU. se cierra a la globalización que tanto esfuerzo nos ha costado, el Presidente de China anuncia en la reciente reunión del APEC y en su visita a Santiago, que China está dispuesta a avanzar en el libre comercio. No en vano, entre los acuerdos que se suscribieron en Santiago está el de iniciar conversaciones para ampliar el TLC que suscribimos en 2005.

Y esto nos abre nuevas perspectivas en campos distintos que debemos aprovechar en beneficio mutuo, como son la infraestructura, los servicios financieros, las telecomunicaciones, las tecnologías de la información, el potencial que tiene Chile en materia astronómica, etcétera.

En una columna, justamente escrita para “El Mercurio”, el Presidente Xi Jinping menciona que “el océano Pacífico ha dejado ya de ser una barrera que divide China y Chile, para convertirse más bien en un nudo y puente que nos une”, y hoy tenemos una oportunidad real y concreta para consolidar sus dichos. Hay que recordar que, a principios de este año, en visita oficial con una comitiva público-privada, el ex subsecretario de Telecomunicaciones Pedro Huichalaf firmó en China un acuerdo de colaboración entre la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de la República Popular China y la Subsecretaría de Telecomunicaciones de Chile, memorándum que incluyó ejecutar un estudio sobre la factibilidad de unir a Chile con China a través de un cable de fibra óptica transpacífico.

Posteriormente, en la última versión del Chile Week en China, celebrada en septiembre de este año y que tuve el honor de liderar en mi calidad de embajador ante el Asia Pacífico, uno de nuestros objetivos fue apoyar esta gran iniciativa, que permitiría unir físicamente a través de una carretera digital a ambos países, posicionando a Chile aún más como socio estratégico y puerta de entrada a Latinoamérica para China.

Un proyecto de esta envergadura requiere de una real voluntad política que debe exceder miradas económicas cortoplacistas por el gran potencial que se genera. Chile hoy es líder en conectividad digital en Latinoamérica, y China, uno de los líderes mundiales en tecnología, por lo que cobra sentido avanzar decididamente en este tipo de proyectos de futuro.

De concretarse, sería el cable de fibra óptica transoceánico más extenso del mundo, con más de 19.000 kilómetros, uniendo a países del Asia Pacífico, como China, Corea y Japón, con nuestro país, conectando también a Isla de Pascua y Juan Fernández para tener su llegada en Valparaíso, permitiendo que Chile cuente con una tercera ruta de acceso de alta velocidad de conectividad, generando de inmediato cambios tanto en precios como en calidad de acceso a internet y con vía directa de datos, ya que hoy, un hecho tan simple como una compra electrónica a través de la plataforma Alibaba se inicia en nuestro país, sube por Sudamérica, llega a Estados Unidos, cruza hacia Japón, para finalmente llegar a su destino en China, con los costos y puntos de interconexión que ello conlleva.

Tal como lo dijo el Presidente Xi Jinping, los pueblos chino y chileno han sido vanguardistas en abrir caminos y esta es una muestra clara de hacia dónde tenemos que avanzar. El desarrollo de Chile debe apuntar a incorporar mayor y mejor tecnología, para cambiar la matriz productiva del país y pasar de una economía en la cual sus principales exportaciones están centradas en los recursos naturales, a una de exportación de bienes y servicios, convirtiendo así a Chile en un hub digital mundial, con la colaboración de China.

Hoy se nos presenta esta enorme oportunidad. Chile debe aprovecharla; en caso contrario corremos el riesgo de que otros lo hagan. Es el momento de avanzar decididamente en este campo y así estar a la vanguardia en lo que significa la revolución digital, pensando especialmente en nuestro futuro desarrollo.